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chimpance travis

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Si usted no vive en USA, y, como ser humano pensante, brinca la parcialidad judío-gringa de CNN, buscando sus noticias internacionales en El País, The Guardian, o cualquier otro medio europeo o latinoamericano; si usted no viajó en el Subway donde las conversaciones, por primera vez en mucho tiempo, no eran sobre la crisis financiera si no sobre el mono that went bananas; entonces déjeme resumirle lo que pasó:

El pasado lunes 16, en la ciudad de Who Gives a Fuck, ahora conocida como Crazymonkeytown, Connecticut, un chimpancé de 14 años y 200 libras despertó inquieto. Tomó las llaves de la casa y abrió la puerta, saliendo para la calle. La dueña, una vieja de 70 años, preparó Xanax con té para calmarlo; pero aun después de la sedativa bebida, Travis no quiso entrar. La dueña llamó a su amiga para que venga a ayudarla a entrar el mono. La amiga cometió el error de llegar en un carro nuevo con un peinado nuevo y con un peluche de Elmo, el monstruo de las galletas, regalo para el mono.

Travis, el mono, no la reconoció, creyéndola un intruso, un terrorista, y el Elmo en sus manos una ametralladora, la atacó con todas sus fuerzas (un mono de 200 libras es dos veces y media más fuerte que un hombre, que no sea loco, de 200 libras, sin contar el elemento de bestia salvaje, siempre latente), desfigurándole la cara y rompiéndole varios huesos. La dueña, o madre adoptiva de Travis, buscó un cuchillo apuñalándolo repetidamente, haciendo la terrible llamada al 911:

911: Stamford 911, where’s your emergency?

Dueña: 241 rock, Rockrimmon Road (mono chillando) send the police 911: What’s the problem? Dueña: Send the police (mono chillando)

911: What’s the problem there?

Dueña: The, that the chimp killed my, my friend

911: What’s wrong with your friend?

Dueña: Oh please (mono chillando)

911: What’s the problem with your friend, I need to know

Dueña: Send the police up with a gun, with a gun, hurry up (mono chillando)

911: Who has the gun? Dueña: Please hurry up, hurry up, he’s killing my friend.

911: They’re on their way, but I need you to give me more information, who’s doing this?

Dueña: With guns. 911: Who has the guns? Dueña: No, bring the guns, ya gotta kill my chimp

911: What is the problem? Dueña: He’s killing my friend 911: Who’s killing your friend? Dueña: Chimp, my chimpanze!!

911: Oh, your chimpanzee is killing your friend?

Dueña: Yes, he ripped her apart, hurry up, hurry up please

911: If the monkey moves away from your friend let me know, okay, so we can try to help your friend Dueña: No, she’s dead, she’s dead, he ripped her face off, he ripped her face off…

La llamada continúa con la dueña repitiendo que el mono mató a su amiga, que le arrancó la cara, que la destrozó. La desgracia termina cuando los policías llegan y el mono los ataca recibiendo 3 tiros, huyendo hacia un grupo de árboles, con su falso rumor de bosque, siguiendo el instinto salvaje de morir sin ser observado.

Antes de terminar voy a resaltar algunas curiosidades sobre Travis. Travis era una mini-celebridad, había salido en anuncios de Old Navy y de Coca Cola. Según palabras de su dueña era tan inteligente que comía filet mignon y langosta, bebía vino rojo en copa, navegaba por la Infernet, se bañaba con ella, dormía con ella, estaba entrenado para usar el inodoro y era fanático de Chewbacca. Según testimonios de vecinos daba vueltas en el carro, manejando él. Una crackwhore reveló que una noche Travis trató de levantarla, pero que ella dejó de mamárselo cuando se dio cuenta que era un mono y que además pretendía pagarle con cáscaras de guineo. Otras actividades de Travis eran despulgar a todos los perros del vecindario, comiéndose las pulgas, lo que tal vez, según expertos, pudo haberle transmitido la Lyme disease o Borreliosis; profesor sustituto de educación sexual en la Stamford HS, con representaciones gráficas en vivo sobre el onanismo. Además trabajó de analista financiero en la firma Stainfeld, Stainfeld, Stainfeld and sons, despedido por haber sido descubierto en actividades muy poco profesionales en el salón de conferencia.

En esta tragedia, digna de la nunca bien ponderada revista del gore dominicano “Sucesos”, hay dos víctimas: El mono, el primate inocente, Travis; la vecina, la mujer ahora sin cara, que tal vez muera. La única culpable es la dueña de Travis, si obvio a las autoridades que debieron averiguar bien sobre esta señora con este mono tan grande, creo que la ley admite macacos mascotas con menos de 50 libras. Estoy jarto de estos amantes de los animales que lo único que hacen es perjudicarlos, y de paso perjudicar a uno. Creo que no aman a los animales, simplemente odian la soledad y parece que nadie los soporta. El bien más grande que un ser humano puede hacerle a un animal es no toparse con él. Porque coñazo, compañero ciudadano, bípedo accidental, si usted se encuentra más a gusto viviendo con un mono de 200 libras, con una pitón de 10 pies, con un tigre de bengala (que no puede ser más lindo), es decir, con una bestia salvaje, que con los seres humanos, arranque para la selva ahora mismo. Allá desnúdese, aprenda a comer insectos, hojas y musgo, mantenga la cabeza baja cuando el macho alfa se acerque a olerle el culo, a orinarlo, en una palabra, vaya donde están los animales y cambie su vida, no la de ellos; quién sabe, tal vez sea aceptado en la sociedad de los gorilas espaldas plateadas del Congo, o de los lobos de Alaska, o de los osos bipolares de la Antártica; tal vez encuentre lo que le hace falta en la sociedad humana, aunque tal vez lo que le está haciendo falta no es más que una o dos pastillas diarias, recetadas por un hombre al que la civilización llama psiquiatra.

Y como los seres humanos sabemos sacar provecho de las desgracias, mi primo Rudilanio, policía NYPD, me contó de la tendencia entre hombres llamados Vito de tratar de comprar chimpancés y orangutanes. En una investigación, todavía en proceso, se descubrió que la Cosa Nostra de New Jersey, la mafia, ha decidido eliminar a los asesinos a sueldos, hit-men, sustituyéndolos con primates de gran tamaño, hit-monkeys, ya que consideran que sus servicios pueden resultar más baratos, además, si son atrapados, les será muy difícil comparecer ante un jurado y declarar contra el Capo di tutti capi. Yo, por mi parte, subí donde mi vecino que desde las 7 de la mañana hasta las 7 de la mañana mantiene al edificio bailando reggaetón, y le dije que si no bajaba esa vaina iba a buscar el mono de una amiga mía y le iba a dar cocaína y Bacardi blanco y se lo iba a subir a su apartamento. Me contestó con una mala palabra sí, pero cuando llegué a mi sótano sólo se escuchaba el viento, moviendo las verjas alla fuera.

Written by mislatero

noviembre 8, 2011 a 8:22 PM

Publicado en Noticias

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